Teorias sobre la Ciudad

Una ciudad es una gran casa con ruedas que camina por la carretera del tiempo. Una ciudad es un paraíso sin animales, ni hombres desnudos con hojas de papaya en la parte baja del tórax, pero con serpientes descendiendo de todas las ramas de todos los árboles; llena de ricas manzanas rojas como la sangre, embriagantes como el vino. Una ciudad puede ser un niño regañado que huye la palmada y no le pasa nada porque acabó de conocer las mentiras, un niño sin triciclo que puede correr pero está cansado y le duele la vida y ya sus juguetes han crecido y lo quieren pisotear. Una ciudad es un niño triste. Una ciudad puede ser un jardín, un jardín con flores de todos los colores, frente a una casa feliz. Una ciudad puede ser un jardín fumigado con hedor a químico vencido, con protección plástica sobre los pétalos, con loción de ambientador. Una ciudad también puede ser solo una flor, una flor grande y hermosa pero sin abeja, sin un algo que la eternice y la hago flor, una flor sin siquiera un zángano para si. Una ciudad es un hombre vestido de luto, un hombre con rostro. Yo soy una ciudad.


Mario Alejandro Aguirre

LA CIUDAD COMO FUENTE DE EXPERIENCIAS PEDAGÓGICAS: EL TRABAJO DE URBE CAMINANTE.

Es así de simple. Nos gusta visitar historias como las de un barrio construido en los años veinte, o como la de un líder político que conmovió a varias generaciones de colombianos, o acaso la de un reciclador que lee los secretos de nuestras basuras una y otra vez.

Para nadie es un secreto que las ciudades albergan múltiples facetas: algunas más encantadoras o comerciales que otras; unas más evidentes y otras más escondidas. Incluso, si llegamos al extremo, podríamos decir que cada uno tiene su propia ciudad que habita y redefine de acuerdo al acontecer cotidiano y que, para cada uno de sus habitantes, la ciudad está conformada por espacios llenos de significados y recuerdos. No obstante, todo lo anterior no se reduce a anécdotas personales. El mapa imaginario que todos tenemos en la cabeza sobre nuestra propia ciudad está repleto de impresiones de todo tipo, algunas heredadas, otras construidas por nosotros mismos, algunas basadas en experiencias y otras en especulaciones o en el miedo a lo desconocido. Lo cierto de todo es que la mayoría de nosotros no conocemos sino una parte muy pequeña y unas facetas muy especificas del lugar donde habitamos.

Así las cosas, día a día nos perdemos de la riqueza de los espacios que habitamos y poblamos, privándonos de explotar sus diversos aspectos. Bogotá ha sido un escenario privilegiado de la historia del país. Un lugar en el que aún podemos leer muchas huellas de la historia; huellas que se vuelven invisibles ante nuestro paso cotidiano. Sólo hace falta “ponerse las gafas” de explorador, mirar con ojos curiosos las calles, los edificios y las personas que vemos a diario. En esto consiste específicamente el trabajo de Urbe Caminante. Esta Fundación se dedica a revelar lo evidente en la ciudad de Bogotá, a contar lo olvidado, a ver lo que se encuentra detrás del telón de la fachada capitalina, lo que todos presentimos pero nadie sabe a ciencia cierta cómo funciona. Todo esto con una función muy específica: explotar el potencial pedagógico de los escenarios para hacer más tangibles y más reales las historias que aparecen en los libros con tanta circunspección, para darle posibilidades de reflexión más tangibles a cosas que suceden y que sucedieron pero que nos cuestan trabajo entender en el papel o en el tablero.


¡Sí! Es cierto. Lo que hacemos no tiene nada de extraordinario, ni de sobrenatural, ni de complejo: solo paseamos por las mismas calles y por los mismos sitios que usted pudo visitar tomando un bus, un transmilenio o caminando. Tal vez ya haya visto por La Candelaria, Corabastos, o el Cementerio Central (si pasa por estos lugares con frecuencia) a un grupo de jóvenes echando cuentos, contando anécdotas, entrevistando gente, sólo para intentar poner unas “gafas” diferentes en los ojos de nuestros acompañantes, para intentar revelar los testimonios ocultos detrás de las cosas que simplemente están ahí, y que de tanto estar ya no vemos ni escuchamos.

Nuestros recorridos tienen que ver con la historia, desde la prehispánica hasta la contemporánea; con recorridos como el circuito Colonial, el Republicano, el del 9 de Abril o el de Sucesos Urbanos; también con la economía y urbanismo como el de Contrastes o el de los Servicios Públicos; o con política como la Ruta Democrática. En general, la idea es exponerse a testimonios tangibles, reales y concretos, a sensaciones y experiencias que rompan con la percepción homogénea que nos da la cotidianidad sobre los espacios, y de esta manera generar nuevas reflexiones o inquietudes rompiendo los moldes basados en el miedo, los chismes o la especulación.

Sólo de esta manera creemos que es posible entender esta complejidad que se entreteje en nuestras calles, sólo enfrentándonos con la dificultad explicativa que esta realidad plantea podemos considerar a una ciudad más allá de la simplificación cotidiana y fácil de lo bueno y lo malo, o de los “los buenos” y “los malos”.

Sin lugar a duda es ésta nuestra ambición: mostrar un poquito de realidad en un paseo cotidiano, un poquito de complejidad, un poquito de historia; presentarles unas “gafas” diferentes a las personas que salen con nosotros para que tengan la posibilidad de colocárselas con más frecuencia, dándoles la posibilidad de conocer sitios nuevos y fascinantes en lugares conocidos y cotidianos, invitando a la reflexión y al re-conocimiento.

Rossana Sánchez

Cementerio-Museo:Espacio-Objeto

Imaginemos por un momento que entramos al Museo Metropolitano de Nueva York acompañados de una romería de egipcios peregrinos que se dirigen al templo de Dendur. Allí frente al gran templo de piedra arenisca algunos de los peregrinos toman posición justo debajo de él, mientras que otros se bañan en la lamina de agua que lo rodea, recordando un ritual antiguo de purificación y esperando que por los grandes ventanales con vista al Central Park entre la luz del medio día que se reflejará en los espejos de agua para comenzar con el ritual de pedir a su dios. ¿El museo dejaría de ser museo para convertirse en una suerte de templo si esa práctica se llevará a cabo todos los lunes?

Ahora si el por el contrario estuvieras un cementerio visitando a tus parientes o pidiendo a algún santo popular trabajo o casa o el número para jugar el chance, y de pronto vieras a un grupo de colegiales siguiendo a un pollo con camiseta de guía que les cuenta una a una cada historia de las tumbas que allí reposan dejando de verlas como tumbas para convertirlas en su objeto museográfico, ¿el cementerio dejaría de serlo para convertirse solo por el poder de su palabra en museo?

Bajo esta mirada es que hablar de lo que se llama “Museo Cementerio Central”, en la mayoría de los casos resulta bastante extraño para muchos de las personas que semanalmente asisten a este espacio, ya sea visitando sus propios familiares, ya sea pidiendo o cumpliendo favores ante santos populares que parecieran tener muchas más efectividad que los tradicionales. Todos creyentes que nunca han pensado que asisten a un museo en donde también se prohíben tomar fotos, en donde entre letras y colores se han distinguido los espacios, un sitio donde ya casi nunca se entierran muertos.

Por lo pronto pensemos en si realmente fuera un museo, no debería tener como todo museo su propio guión museográfico. Desde esta perspectiva debemos acercarnos al guión no como una pretensión anterior de una puesta en escena de los múltiples objetos, sino como una idea posterior tal vez surgida de su declaración como Monumento Nacional en 1984 del Cementerio mismo. Así pues levantar por un lado su guión solo es posible mediante la observación misma de la disposición espacial, como desde un panóptico en donde teniendo la posibilidad de ver el museo-cementerio como una pequeña maqueta se elabora un relato, que junto con los testimonios del consorcio encargados de la administración del Cementerio en su totalidad completan la versión de un relato, en este caso guión que puede posteriormente degradarse o no.

Al hablar del guión del objeto museográfico puede interpretar como el museo en si mismo no sólo como espacio físico, sino como institución de la interferencia, de la transparencia y de la opacidad, como formas para realizar la puesta en escena del objeto en relación con los sujetos, para examinar la forma como establecen su relación con el mismo objeto, de esta manera la puesta en escena (la seducción, la ficción, se debe seducir como en el cine para que se meta en el cuento de la historia de la película, pero más allá, que se ponga en el espacio de la película, no en el espacio en que se encuentra realmente)

Ahora bien como lo que se pretende también es examinar si existe una relación entre la referencia misma del museo (¿ficción?) en la cabeza de los que allí asisten a este espacio como cementerio los lunes de cada semana, es necesario intentar acercarse también a los relatos que de este lugar tienen dichos visitantes, en este sentido se debe entrevistar a estas personas, teniendo como antecedente que son realmente pocos los que conocen o re-conocen la parte del cementerio central a la que se le llama museo. Sobre esta perspectiva examinar más a fondo como las prácticas que se llevan a cabo dentro de este espacio se relacionan con las posibles prácticas o pautas de comportamiento que se tendría en un museo.

Con la incertidumbre latente de pensar tanto para el caso del templo Dendur, como para el nuestro en particular: el Cementerio Central, como un mismo espacio en donde se traslapan funciones, estéticas y prácticas culturales variadísimas, que modelan el espacio-objeto provocando múltiples realidades, o sino se nos antoja más bien ficciones de posibles lugares, se erige el relato-guión como el puente que facilita el traspaso del museo al cementerio a cada pisada nuestra, es él quien posibilita la existencia para todos los visitantes de conocer el Museo Cementerio Central.

Recorrido Nocturno


Recorridos nocturnos por una ciudad que no se detiene, espere pronto la segunda versión.

Nuestros Guias

Beatriz Toro
Administradora turística Universidad Católica de Manizales
betty@urbecaminante.org
Mercadeo



Mario A. Aguirre
Sociología Universidad Nacional de Colombia
Apoyo Académico e investigación







Camilo Arbeláez
Ingeniería Química Universidad Nacional de Colombia
camilo@urbecaminante.org
Logística y apoyo académico


Sol Gaitán
Sociología Universidad Nacional de Colombia
Sol@urbecaminante.org
Apoyo Académico e investigación
Oscar Valencia
Administrador turístico Universidad Católica de Manizales
oscar@urbecaminante.org
Dirección y apoyo académico






Fernanda Espinoza
Historia Universidad Nacional de Colombia de Colombia
Apoyo Académico e investigación



Guillermo Mariño
Medicina Veterinaria Universidad Nacional de Colombia
guillermo@urbecaminante.org
Apoyo académico, proyecto gestores e investigación



Fabian Ardila
Antropología Universidad Nacional de Colombia
fabian@urbecaminante.org
Apoyo Académico e investigación


Felipe Torres
Sociología Universidad Nacional de Colombia
felipe@urbecaminante.org
Diseño de nuevas rutas, apoyo académico e investigación


Carolina Alvarez
Biología Universidad Javeriana
carolina@urbecaminante.org
Apoyo académico, proyecto gestores e investigación



Rossana Sánchez
Historiadora Universidad Nacional de Colombia
rossana@urbecaminante.org
Apoyo Académico e investigación



Bryan Bedoya
Historiador Universidad Nacional de Colombia
bryan@urbecaminante.org
Apoyo Académico e investigación



Ana Belén Hurtado Martilleti
Biologa Universidad de los Andes
anabelen@urbecaminante.org
Apoyo Académico e investigación



Video

Galeria de Fotos

Colegio los cerros

Monserrate (salida nocturna)

San Victorino


Cementerio central (salida nocturna)



Gimnasio Iragua