Así las cosas, día a día nos perdemos de la riqueza de los espacios que habitamos y poblamos, privándonos de explotar sus diversos aspectos. Bogotá ha sido un escenario privilegiado de la historia del país. Un lugar en el que aún podemos leer muchas huellas de la historia; huellas que se vuelven invisibles ante nuestro paso cotidiano. Sólo hace falta “ponerse las gafas” de explorador, mirar con ojos curiosos las calles, los edificios y las personas que vemos a diario. En esto consiste específicamente el trabajo de Urbe Caminante. Esta Fundación se dedica a revelar lo evidente en la ciudad de Bogotá, a contar lo olvidado, a ver lo que se encuentra detrás del telón de la fachada capitalina, lo que todos presentimos pero nadie sabe a ciencia cierta cómo funciona. Todo esto con una función muy específica: explotar el potencial pedagógico de los escenarios para hacer más tangibles y más reales las historias que aparecen en los libros con tanta circunspección, para darle posibilidades de reflexión más tangibles a cosas que suceden y que sucedieron pero que nos cuestan trabajo entender en el papel o en el tablero.
Nuestros recorridos tienen que ver con la historia, desde la prehispánica hasta la contemporánea; con recorridos como el circuito Colonial, el Republicano, el del 9 de Abril o el de Sucesos Urbanos; también con la economía y urbanismo como el de Contrastes o el de los Servicios Públicos; o con política como la Ruta Democrática. En general, la idea es exponerse a testimonios tangibles, reales y concretos, a sensaciones y experiencias que rompan con la percepción homogénea que nos da la cotidianidad sobre los espacios, y de esta manera generar nuevas reflexiones o inquietudes rompiendo los moldes basados en el miedo, los chismes o la especulación.
Sólo de esta manera creemos que es posible entender esta complejidad que se entreteje en nuestras calles, sólo enfrentándonos con la dificultad explicativa que esta realidad plantea podemos considerar a una ciudad más allá de la simplificación cotidiana y fácil de lo bueno y lo malo, o de los “los buenos” y “los malos”.

Sin lugar a duda es ésta nuestra ambición: mostrar un poquito de realidad en un paseo cotidiano, un poquito de complejidad, un poquito de historia; presentarles unas “gafas” diferentes a las personas que salen con nosotros para que tengan la posibilidad de colocárselas con más frecuencia, dándoles la posibilidad de conocer sitios nuevos y fascinantes en lugares conocidos y cotidianos, invitando a la reflexión y al re-conocimiento.
Rossana Sánchez
No hay comentarios:
Publicar un comentario